LA FAMILIA: EL HÁBITAT HUMANO INSUSTITUIBLE

Esta mañana me ha acompañado mi hija Malena a celebrar la Eucaristía,  algo que le pedí ya que por la tarde se marchaba para reiniciar su trabajo después  de unas merecidas vacaciones y no sé  cuando volverá. A su padre le daba pena que se fuera, en cambio yo lo estaba viviendo  como algo natural, es ley de vida, incluso lo vivo con la tranquilidad de saber que gracias a las herramientas  que le hemos dado hoy puede trabajar con ellas.


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