LO BUENO HAY QUE COMUNICARLO

Esta mañana no salí a la calle, hice los estiramientos y algunos ejercicios de memoria y he comenzado a estudiar inglés en una aplicación de internet para forzar la plasticidad neuronal. Antes de hacer algunas tareas en la cocina estuve alimentando mi interior; primero pasando un rato en intimidad con mi Maestro y después leyendo el libro de un santo que me invitaba a profundizar y a perseverar en mi trato con Jesús y compartirlo ya que lo bueno siempre hay que comunicarlo. Por la tarde di una pequeña vuelta a la manzana y el frío casi me paraliza, pero me sentó muy bien estirar las piernas. Volví a casa y me tomé un té calentito para entrar en calor. Una parte de la tarde estuve leyendo excepto cuando vi mi programa favorito de televisión. Al terminar me senté a escribir la entrada porque quería trasmitir a los enfermos como yo y a quien esté pasando un momento duro que si Dios te da la carga, Dios te dará la fuerza

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