CAMINANDO BAJO LA LLUVIA

En estos momentos estoy intentando recordar lo que hice esta mañana además de los estiramientos y los ejercicios de memoria pero no me viene a la mente, Lo que sí recuerdo es el punto del decálogo de la serenidad que leí hoy que decía así: «Aunque sólo sea por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad». Esto me llenó de valor cuando por la tarde al ir a hacer mi ruta hasta el parque comenzó a llover y decidí darme la vuelta. Fui con cuidado para no resbalar ya que iba con sandalias, pero recordé la bondad de mi Dios que nunca me va a poner donde su brazo no me pueda sostener y gocé de uno de los olores que más me gusta; el aroma de la lluvia en el asfalto en un día de verano, que a pesar de que ya hemos terminado la estación, todavía persiste su fragancia.

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