DESPERTARME CON ESPERANZA CADA DÍA

Hoy me he propuesto salir a la calle a pesar del frío decidida a enfrentarme a él. Después de ducharme y vestirme con ropa muy abrigosa hice bastantes estiramientos para que no me subiera demasiado la espasticidad por la baja temperatura y nos fuimos al puerto aprovechando que el cielo estaba totalmente despejado. Nos encontramos con un conocido que como yo está viviendo las secuelas de un ictus, aunque me lleva ventaja porque él lo sufrió hace quince años. Andaba sin ningún tipo de apoyo y llevaba un perro sosteniendo la correa con su mano útil que al igual que yo es la diestra. Me dijo que tenía que hacer paradas y sentarse porque si andaba mucha distancia le dolía la pierna. No se deben comparar a los enfermos que han sufrido un ictus entre ellos porque cada daño cerebral afecta a conexiones distintas pero es algo que me cuesta evitar. Yo creo que todavía puedo mejorar mucho y por eso trabajo mi cuerpo cada día, pero sobre todo creo en Jesús y el poder de la fe es lo que consigue despertarme con esperanza cada día.

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