UN TESTIMONIO DE COHERENCIA

Hoy, como suelo hacer cada día antes de levantarme de la cama, visualicé cómo quería vivir el día y lo primero que me vino a la cabeza fue que quería ser consciente de lo que tengo para poder disfrutarlo, pero para sacarle fruto primero tengo que valorarlo. Si quiero dar testimonio de coherencia entre mi vida y mi fe no puedo vivir de cualquier manera, no puedo saltarme mis valores, ni puedo saltarme mis ejercicios, no puedo amargarme la vida ni amargàrsela a quien me cuida porque hay unas exigencias de amor básicas que tampoco me las quiero saltar.


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