ENFADO, TRISTEZA Y MIEDO

Hoy he tenido una provechosa sesión de rehabilitación porque, además de los ejercicios habituales, mi fisioterapeuta me ha dado un masaje en la zona lumbar para relajarla, pues aunque intento evitarlas, los enfermos como yo hacemos compensaciones y forzamos algunas partes del cuerpo. Ya han transcurrido diez años desde que sufrí el derrame cerebral y sigo recibiendo fisioterapia porque quiero tener una mayor calidad de vida. Ya han quedado atrás los enfados, la tristeza y el miedo en los momentos más duros de la enfermedad en los que intentaba evitar mi cruz para centrarme únicamente en aprenderla a llevar como lo hizo Jesús y no perder nunca la alegría de estar viva.


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