CONVIVIR CON NUESTRAS SECUELAS

Ayer antes de dormirme visualice cómo me gustaría pasar el día del Señor y sabiendo que iban a venir a Ferrol mis amigos Javier y Marta, le pedí a mi buen Dios que mi cuerpo no me impidiera disfrutar de nuestro encuentro. A las once y media quedé con mi amiga Cuchi para ir a celebrar la eucaristía y después quedamos con Javi y Marta para comer. Aunque hoy no me paré a hacer estiramientos por cuestión de tiempo, mi cuerpo, algo más relajado por la buena temperatura y por estar en buena compañía, respondió positivamente en todo momento a pesar de no haber descansado después de comer. Poco a poco, muy lentamente, las neuronas van encontrado sus conexiones, por lo que nunca me cansaré de decir lo importante que es trabajar por nuestra cuenta además de con los fisioterapeutas, porque a la larga nuestro cuerpo mejora. Hay secuelas que van a quedarse en nuestro cuerpo para siempre pero podemos elegir cómo queremos convivir con ellas.


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