NO SOMOS LA SUMA DE NUESTRAS DEBILIDADES

Esta mañana mi personal trainer y yo nos fuimos al paseo marítimo de nuestra ciudad, un lugar al que iba a correr antes de sufrir el derrame cerebral. Me sentó muy bien y hubiera estado más tiempo si mi vejiga me lo hubiera permitido. Me sentó fenomenal y llegué a casa con ganas de transmitir mi buen rollo. Aunque no fue únicamente el sol ni tampoco las endorfinas generadas por el ejercicio físico lo que estaba haciendo que me sintiese tan bien, fueron las palabras que Jesús me dijo antes de salir de casa en nuestro momento de intimidad y que comparto con quien esté leyendo esta entrada. Dice que no somos la suma de nuestras debilidades y fracasos, sino la suma del amor del buen Padre Dios, lo que me invita a ser cada día mejor.


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