NUNCA LE OCULTÉ MI DOLOR

Hoy he salido por la mañana al parque «Reina Sofía» acompañada de mi personal trainer, aunque él se desvió para ir a comprar tabaco al estanco y quedamos en encontrarnos en un punto para regresar juntos a casa. Como por la mañana tengo mucha energía, al entrar en el portal decidí subir por las escaleras en vez de hacerlo por el ascensor a pesar de que la barandilla es algo baja y me produjo inquietud, lo que terminó con la energía que me quedaba. Por la tarde no salí y estuve leyendo un libro titulado «Fármacos» donde la autora narra su paso por esa terrible enfermedad que es la depresión y que a pesar de su oficio de escritora asegura que le cuesta encontrar palabras para definirla. Muy al principio de la enfermedad dudé si yo estaba padeciendo también una depresión porque nada me motivaba, sólo me consolaba con Jesús, el médico del alma, a quien nunca le oculté mi dolor y su misericordia llegó.


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