LA ESPERA VALE LA PENA

El jueves mi personal trainer y yo hemos ido a comer a «La Oliva», un bar que está localizado cerca de mi domicilio y no necesitamos coger el coche. Compartimos este momento con mi hermana Belén y mi cuñado Manolo, que han atravesado la península para celebrar en familia las fiestas navideñas. Puedo afirmar con seguridad que desde que sufrí el derrame cerebral hace ya más de nueve años, es ahora cuando estoy disfrutando de verdad de estas fechas que tanto significan para mi. Todo este tiempo me ha servido para mejorar como persona, y aunque sólo haya sido por eso, la espera ha valido la pena.

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