ALGO QUE CRECE LENTAMENTE

Vivir las secuelas de un derrame cerebral requiere por parte del enfermo una elevada dosis de paciencia, fortaleza y esperanza porque la recuperación es muy lenta y el trabajo que nos exige es agotador. Yo ya estoy en una etapa en la que la mediana independencia que he conseguido me permite disfrutar de momentos que parecía que nunca iban a llegar y me gustaría contagiar a los enfermos como yo las ganas de trabajar cada día para que no se desmoralicen porque nuestro avance es algo que crece lentamente, pero también pasa lo mismo con un grano de mostaza, como me cuenta hoy Jesús, que es la más pequeña de las semillas, pero si se riega y se fertiliza la tierra donde se ha plantado se convierte en un árbol en cuyas ramas pueden anidar los pájaros.

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