NO TIENE CABIDA LA COMODIDAD

La vida no regala nada, siempre nos pide algo a cambio de lo que nos da y en el caso de los enfermos todavía nos exige más. Esta mañana fuimos a comprar al mercado que está en el centro de mi ciudad y aproveché estar en un entorno con un número considerado de gente y desconocido para hacer ejercicios de atención y de habilidad, algo que me requiere un trabajo que todavía no dominó del todo. Como anduve poco porque fuimos en coche, por la tarde fuimos al parque «Reina Sofía» para completar el trabajo físico de hoy, abandonando la comodidad de mi sillón en el que estaba disfrutando de la lectura de un buen libro

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