CUESTIONARNOS

Mirarse hacia dentro nos cuesta bastante ya que tememos encontrarnos con algo que no nos gusta, con ese rincón oscuro que no queremos mirar. Por eso debemos aceptar la ayuda de los que mejor nos conocen para ver lo que nosotros por nuestras limitaciones, nuestras torpezas, por nuestro orgullo, somos incapaces de ver e impide corregirnos y seguir avanzando. Esta mañana me desperté antes que Alberto y como no quería despertarle intenté salir de la habitación con la luz apagada para no despertarle y lo hice palpando con mi mano la pared, pero fui incapaz y solté un gruñido que acabó despertando a mi personal trainer. Después de hacer los estiramientos y los ejercicios de memoria nos fuimos a hacer unos recados al barrio de Canido, fuera de mi zona de confort, y mientras Alberto entró en el supermercado a comprar, yo estaba esperando con mi hija Blanca caminando por aceras húmedas y un tanto resbaladizas que sumaban dificultad a la que ya tengo por mi estado físico, pero intenté controlarme y gestionar mis emociones que tantas veces me hacen perder el control. Por ese motivo trato con Jesús cada día para reconocer el bien que tengo que hacer y el mal que he de evitar porque sólo Él me lo enseña de forma serena y lo hace así para ayudarme y cuestionarme.

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