LA MEDIDA DE NUESTRA CONFIANZA

Esta mañana los pinchazos del pie izquierdo me dieron una tregua y eso me permitió realizar mis tareas mucho mejor, sin padecer dolor. Qué gusto!!. Me duché con gran seguridad a pesar de tener que lavarme el pelo, algo que me exige un mayor equilibrio. Después hice los estiramientos del brazo izquierdo y el recorrido en el pasillo para fortalecer mis músculos. Aunque no veamos enseguida los frutos del trabajo no permitamos que nos domine el desaliento pues Jesús conoce nuestras limitaciones y aún así quiere que sigamos luchando y esforzándonos poniendo a prueba nuestro grado de confianza.

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