DEJÉMONOS DE HACER CÁLCULOS

Esta mañana me he levantado con miedo a que persistiera el dolor en la rodilla y aunque me molestaba algo, conforme pasaba el tiempo fue disminuyendo, por lo que  llegué a una conclusión: No nos precipitemos.  Demos tiempo a nuestro cuerpo a que se recupere del descanso nocturno y no caigamos en la tentación  de hacer balance de nuestro estado físico hasta que despertemos del todo. Lo mismo ocurre con nuestro comportamiento y lo que nos exigimos.  Comportémonos con los demás como nos propone Jesús y hagámoslo libremente,  empezando de nuevo después de cada caida tantas veces como sea necesario, sólo asi dejaremos de hacer cálculos.

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