EL VEHICULO DE LA FE

Desde muy pequeña he sentido admiración  por  Jesús  de Nazaret,  mi maestro, mi hermano mayor, una fascinación que se ha mantenido hasta hoy y a pesar que lo natural en nosotros es tender a lo visible, he podido ver lo auténticamente real en lo que no se ve. La fe es un don, es un talento que todos podemos alcanzar porque el vehículo  de la fe es el amor y no hay nada más  fácil  que amar a Dios.

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