ARREGLAR UN DESAMOR

Si recordásemos lo mal que nos sentimos cuando perjudicamos a un hermano con nuestros actos no repetiriamos con tanta frecuencia nuestros errores, por ello hay que buscar estrategias que nos ayuden a mantenernos alerta. Una fórmula que me ha funcionado es llevar a cabo el decálogo de la serenidad de Juan XXIII, que podréis encontrar en internet y que consiste en hacer cada día un propósito porque este buen hombre decía que si se centraba cada día en una sola tarea podría cumplir con su propósito. Dios sabe que le amamos aunque a veces nos alejamos de Él, pero nos enseña que un acto de desamor se arregla con un acto de amor intenso.


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