CON LA MEDIDA QUE MIDAMOS

Esta mañana he hecho de nuevo una caminata sin bastón, cada vez con más seguridad disfrutando de un día despejado que me permitió seguir practicando todo lo aprendido en fisioterapia. En estos momentos,  las siete de la tarde, estoy disfrutando del silencio que hay en casa ya que sólamente está mi hija Loreto en su habitación estudiando (supongo) lo que me permite escribir con mayor concentración, sin interrupciones de ningún tipo. No he querido bajar con ellos porque querían ir a ritmo, algo que conmigo es imposible, una decisión tomada a conciencia por todo lo que se ocupan de mi cada dia y que tenia  que devolver en la misma medida.

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