YA NO HAY MARCHA ATRÁS

Acabo de llegar de la playa donde pude gozar de un baño en un agua que hoy estaba transparente aunque también un poco fresca, algo que no supuso ningún problema ya que con unas cuantas brazadas conseguí en poco tiempo aclimatar mi cuerpo a la temperatura del mar. No puedo decir lo mismo del paseo que nos dimos mi hija Blanca y yo por la arena, pues la  espasticidad en el pie izquierdo me impidió caminar a gusto,  pero al fin y al cabo caminé venciendo un día más la pereza y la desgana, algo que consigo cada día porque escucho la voz de Dios cuando me dice que ya no hay marcha atrás.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s