LA DUREZA DE NUESTRO CORAZÓN

Muchas veces, a lo largo de mi enfermedad, he caído en la tentación de no admitir mis errores porque estaba inmersa en mi dolor y no era capaz de ver todo lo que esta experiencia  me estaba enseñando. Ha tenido que transcurrir bastante tiempo para llegar a descubrir que puedo seguir aprendiendo siempre y cuando me deje guiar por Jesús y de ese modo evitar la dureza de mi corazón.

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