Es verdad que a veces la vida es dura y buscamos justificaciones cuando dejamos de hacer lo que debemos porque es una realidad que hacer todos los días lo correcto cuesta,pero es lo que hay,que le vamos a hacer.No todos los días tengo el mismo ánimo a la hora de salir de casa a hacer la caminata,pero que bien me encuentro cuando estoy de vuelta.No puedo permitirme más de un día de descanso,por eso cuando la enfermedad me supera recurro a Jesús para encontrar la verdad y dejo de engañarme.