SEGUIMOS MEJORANDO

En el colegio donde iban mis hijas había un voluntariado para dar el desayuno a niños que sus padres por razones laborales tenían que dejarlos antes del horario de entrada. La madre que lo llevaba me dijo que ella tenía que dejarlo y me ofreció la oportunidad de sustituirla . A pesar de ser un voluntariado me pagaban algún dinero pero lo que me alentó a aceptarlo fue el hecho de que me fueran conociendo .A parte de darles el desayuno les preparaba actividades para que en ese tiempo sin sus padres se sintiesen lo más arropados posible . De vez en cuando venía el director a hacernos una visita y yo aprovechaba para que me fuese conociendo y viese como trabajaba , pues yo sabía que se iban a jubilar algunos profesores . Al cabo de un tiempo me ofreció un trabajo en el comedor en el que me pagaba y aseguraba la empresa de catering. Recuerdo que cuando se lo comenté a Alberto y me dijo –Cris que el director no se olvide que tu eres maestra , pero yo le dije que el director lo sabía y que había que esperar el momento. En este nuevo trabajo me impliqué mucho con la ayuda de mi amiga Marga que venía casi todos los días a echarme una mano con los juegos que les preparaba a los niños pues había un tiempo muerto después de comer hasta que entraban por la tarde y tenía que aprovechar al máximo ese momento para seguir demostrando mi valía para más adelante entrar en el colegio como profesora. Y llegó el día .Vino el director a preguntarme que tal me iba y yo le dije que me acompañara que tenía que recoger las cosas del comedor y cuando vio que todos los días tenía que colocar y recoger todos los trastos de los juegos le pareció que estaba haciendo una gran labor . La verdad es que yo estaba encantada de que hubiera sido testigo del trabajo que tenía día a día pues ello me daba puntos para una futura contratación . Al cabo de unos días vino de nuevo a visitarme al desayuno y me dijo – te espero el año que viene , pero todavía no lo comentes hasta que se haga oficial . Yo obedecí aunque se lo dije a mi familia . Yo estaba entusiasmada pero como todavía faltaban muchos meses para incorporarme y no volví a ver al director llegué a dudar si no sería un espejismo , pero no lo era, realmente las cosas estaban cambiando pues como dice el refrán no hay mal que cien años dure. José Ignacio , el director, fue mi mecenas y le estaré agradecida el resto de mi vida

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